La historia de mi aborto diferido

Quiero contar la historia de mi aborto diferido.
Todo comenzó el lunes 31 de Julio 2017 cuando por primera vez visitamos un instituto para hablar de nuestros deseos de tener un bebé. Nos dieron muchas posibilidades a través de una fertilización in vitro, el médico nos explicó que era un tratamiento para extraer los óvulos y fecundarlos con los espermatozoides en un laboratorio y después implantarlos en el útero.

Nos habló del costo del tratamiento que es muy elevado y superó por mucho la cantidad estimada. Mi esposo y yo nos fuimos llenos de esperanzas, esperando mi próximo ciclo para regresar a consulta.

La siguiente vez comenzaron una serie de medicamentos con inyecciones que puntualmente todos los días tenía que poner en mi vientre, en total más de 30, en cada cita durante ese mes checaban la cantidad de óvulos y su tamaño mediante ultrasonido, previamente una serie de análisis hormonales para ver la calidad de los óvulos y estudios de enfermedades de transmisión. A mi esposo le tomaron los mismos estudios y muestra de esperma para la fecundación.

Cuando los óvulos estuvieron listos el 25 de agosto me hicieron una punción, mediante anestesia para extraerlos, siendo en total 9 de los cuales solo seleccionaron y fecundaron 7. Los días posteriores se fue checando su desarrollo y finalmente quedaron 4 embriones de buena calidad que se tuvieron que congelar porque mis niveles hormonales estaban elevados por el tratamiento, tuve que esperar el siguiente ciclo para ir de nuevo al instituto.

El médico me revisó el 25 de septiembre y me recetó un medicamento, me citó el 7 de octubre y me hicieron nuevos análisis para ver que estaba lista para recibir la transferencia del embrión. El viernes 13 de octubre me implantaron un embrión de día 5 de buena calidad, yo y mi esposo estábamos nerviosos y felices, por fin el día tan esperado había llegado.
En realidad yo no quería ni moverme, tenía miedo de que no se implantara. Salimos del instituto y nos hospedamos en un hotel a 2 cuadras, estuve en cama una semana, mi esposo conmigo en todo momento. Después tuvo que regresar por su trabajo y yo me quedé aún en reposo con el cuidado de una amiga.

A los 10 días volví a casa. Seguí con todos los cuidados necesarios y estuvimos impacientes esperando que transcurrieran los 15 días para realizar la prueba de embarazo. Era tanta mi ansiedad por saber que el sábado 28 de octubre a las 5 de la mañana me desperté y me hice una prueba de embarazo de farmacia, esperé ansiosa los 5 minutos y la prueba dio positivo.

No podía creerlo. Desperté a mi esposo y le di la buena noticia, se puso feliz, esperamos el lunes 30 para hacer la prueba en sangre cuantitativa. La cual dio positivo con 4 semanas de embarazo, hablé con mi médico y le di los resultados, me dijo: felicidades señora está usted muy embarazada.

Acudimos a consulta el sábado 11 de noviembre y por primera vez vimos a nuestro bebé en el ultrasonido, aún sin forma definida pero su corazón latía, tenía 6.5 semanas. El médico nos felicito y nos dijo que continuara con los medicamentos, inyecciones de progesterona y pastillas y que acudiéramos con nuestro ginecólogo.

Cuando entré a quitarme la bata después de la revisión, lloré de felicidad, mi esposo me abrazó y su cara estaba radiante. Su primer hijo. Nos despidieron con gusto pidiendo que cuando naciera el bebé les lleváramos fotografía.

Regresamos a casa felices, haciendo mil planes para nuestro bebé, todas las noches eran besos en la barriga, masajes con crema, durante el día eran constantes los mensajes de “estamos embarazados amor” “bebé en camino” “bienvenido 2018” la fecha probable de parto 8 de julio de 2018.

Nuestras conversaciones giraban en torno al bebé, ¿cuándo daríamos la noticia a la familia?, ¿qué sería niño o niña?

En los centros comerciales mirábamos la ropa de bebé, en internet cunas. Todas las noches mi esposo ponía su mano en mi vientre y decía… los amo!

Hicimos cita con el ginecólogo dos semanas después para ver a nuestro bebé mas formado. El 25 de noviembre asistimos puntualmente, nos pasaron al consultorio y el médico dijo, ponte la bata para hacerte el ultrasonido y ver al bebé.

Cuando me empezó a revisar dijo que algo no estaba bien, que no encontraba frecuencia cardíaca. Yo me puse helada, desconcertada, me dijo… puedes vestirte, necesito checarte en una semana para ver si hay cambios en el tamaño, porque tu bebé sigue marcando 6.5 semanas y ya deben ser 8.5 semanas.

No puedo describir con palabras mi sentir, salimos del consultorio cabizbajos, preocupados, nerviosos, tristes. Cuando subí al carro no emití palabra alguna, fueron 2 horas de llorar sin descanso, todo agolpaba mi mente.
Cuando llegamos a casa por la noche mi esposo y yo lloramos abrazados.

El lunes 30 de noviembre acudimos con otra ginecóloga y el diagnóstico fue el mismo. Aún así seguimos con fe y sin suspender los medicamentos que para ser precisa fueron 56 inyecciones de progesterona. Fue una semana larga llena de angustia y desesperación.

Acudimos a consulta el sábado 2 de diciembre y el ginecólogo volvió a revisarme, igual no encontró cambios y dijo que había que hacer un legrado. Me citó en la clínica a la 1 de la tarde y me pusieron en una habitación y me canalizaron. A las 3:30 me ingresaron al quirófano y salí a las 4:30.

Me hicieron bloqueo y no sentía mis piernas, al cabo de unas horas pude moverme y caminar, tenía sangrado por el legrado. Mi esposo todo el tiempo conmigo. Me dieron de alta a las 10 de la noche y nos fuimos a un hotel.

Despertamos el domingo y nos abrazamos, regresamos a casa y mi esposo me dejó y se fue, imagino que se sentía tan devastado como yo y no encontraba la manera de que yo no me sintiera mas mal, tal vez necesitaba estar solo.

Yo entré sola a mi cuarto y comencé a sentir el vació en mi vientre, ya no venía mi bebé conmigo, siento un enorme hueco en mi corazón, no sé cómo llenarlo, no encuentro la manera de continuar sin sentir este dolor que me ahoga el alma. Quiero regresar el tiempo y que todo esté bien, quiero dormir y no despertar. Quiero escapar de esta realidad.
Perderlo ha sido un golpe muy duro.

Estamos sufriendo mi esposo y yo, siento que este dolor nos aleja, me siento incomprendida, me duele que me haya dejado sola éste momento recién llegando a casa.

Vienen los recuerdos, de tantas ilusiones…. ahora rotas
Estoy devastada ayer lo perdí, estoy vacía. Hoy domingo 3 de diciembre, aún con cólicos y sangrado. ¿Como recuperarme?

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