Consejo anónimo a las lectoras

Hola a todas. Acabo de leer varios de los testimonios acerca del aborto que hay en esta página y me gustaría que publicaran mi historia; tal vez leyéndome algunas puedan tomar mejores decisiones para sus vidas y futuros.

Tenía 19 cuando me di cuenta de que estaba embarazada. Tenía poco de entrar a la universidad y quedé embarazada de mi pareja estable. Nos atacó el síndrome del “a mí no me va a pasar” y nos descuidamos, la verdad fueron varios descuidos, pero como no había pasado nada antes, creímos que tampoco pasaría después.

Pero pasó. Y duele cuando no tienes los recursos para tener un hijo y tampoco las ganas de convertirte en esposa y madre, siendo tan joven.

Siempre fui irregular, así que no era sorpresa que se me retrasara el período, pero esta vez tenía nauseas TODO el tiempo, siempre: ya no podía comer nada, se me antojaba la comida pero todo me daba asco, ni si quiera soportaba el agua. Quise negar lo evidente. Una prueba de embarazo lo iba a confirmar o a negar. Positiva; la de sangre, positiva también. Era tiempo de ir al doctor.

El ginecólogo dijo “6 semanas”. Lo odiaba, me hacía sentir débil, triste y enojada; la flacura era lo único que me gustaba de mi nuevo estado, aunque me veía más enferma que atractiva. Al mirar el ultrasonido y ver ese puntito dentro de mí, me hizo pedazos, en verdad, lloré al verlo y el doctor se burló de mí. Primeriza, dijo, primeriza y muy joven… es normal.

Sin embargo, no tenía opción. Abortar era lo único que podía hacer. Se lo dije al ginecólogo y me miró serio, esa clínica tenía fama de ser de aborto clandestino, y él lo confirmó, sólo necesitaría pastillas y las podía usar en casa o en la clínica.

Decidí hacerlo en la clínica, bajo los fríos ojos del doctor y la cara de odio de su asistente, quien juro que tiene las manos más frías del mundo. Llegué a casa llorando; mi madre me siguió, se lo dije, no podía mentirle, aunque no le gustó, me cuidó y estuvo al tanto de mí. Eso sí, al novio nunca más quiso volver a verlo.

Aunque no fue una buena experiencia, creo que tener el derecho de decidir es fundamental; a mí me dejó huella la experiencia, por años me sentí castigada y juzgada. Aún hoy lo recuerdo con algo de tristeza, pero si pudiera regresar el tiempo y tener que decidir de nuevo, haría lo mismo.

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