Aborté para cuidar de mi carrera

Empecé a trabajar muy joven porque empecé y terminé mi carrera de la misma manera. Siempre me pareció algo intrigante entrar al mundo que alguna vez me pareció el mundo de los adultos, con todas esas responsabilidades pero también con los beneficios de tener dinero para hacer lo que quisiera, tiempo y tal vez una pareja o un bonche de perros sin que mi mamá me regañara por tener que limpiar.

Terminando la carrera empecé la pasantía en algo que amaba realmente, me gustaba levantarme para ir al trabajo, me gustaba convivir con mis amigos, pero sobre todo me gustaba mi compañero de trabajo, con el que rápidamente hice clic como si fuera película romántica. Claro que empezamos a conocernos y descubrimos que teníamos tantas cosas en común que la unión fue inevitable, así que empezamos a salir juntos cada fin de semana, cada tres días, cada dos, hasta que todos los días hacíamos algo en pareja y lo amábamos.

Como todas las parejas, teníamos relaciones sexuales pero protegidas porque sí queríamos hijos pero teníamos aún muchas cosas por experimentar tanto juntos como por separado y no queríamos tener que ponerlas en pausa por tener un bebé fuera de tiempo, de nuestro tiempo.

Pero la vida no es perfecta y los anticonceptivos tampoco. A pesar de nuestro sexo protegido, un día quedé embarazada, la verdad la noticia fue un shock porque sí me imaginaba de madre pero no “ya”, quería viajar, conocer gente, ir a un país en donde no hablaran mi idioma, casarme, hacer nuevos amigos, etc., etc.

No se si todo lo que tenía proyectado en ese momento era posible de realizar, lo que sí sabía era que con un bebé no podría hacer ni la mitad y quería tener esa libertad. La verdad no le conté a mi novio, me fui con una amiga a abortar a las clínicas de aborto y le dije a mi pareja que me iba un fin de semana de chicas. Al final sí lo fue pero no como él piensa, tenía miedo porque me imaginaba que me iba a doler tanto física como espiritualmente, pero no fue así. Físicamente lo controlé con pastillas y espiritualmente nunca me sentí como si hubiese matado a alguien que es lo que leía en todos lados, al contrario, sentía que le daba a mi hijo o hija una oportunidad para llegar a mi lado cuando estuviera más preparada.

Tal vez ese momento no me haya llegado pero sigo pensando que no estoy lista para tenerlo, no he vuelto a abortar, no se si volvería a hacerlo pero lo que sí se es que en este momento siento que tal y como me preparé para ser una buena profesionista, me estoy preparando para ser una buena madre.

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