Cuando me embaracé no conocía mi cuerpo

¿Quién te enseña a conocer tu cuerpo abiertamente? Y no me refiero a las clases de sexualidad recortadas y mojigatas que se dan en la mayoría de las escuelas a través de un libro en donde se dibujan cuerpos perfectos de niño, niña, hombre o mujer sin vello, sin estrías sin defectos, sin consejos. Realmente es difícil poder acudir a una persona con una duda de cualquier tipo, así, de cualquiera y que te respondan sin titubear o verte como si fueras un monstruo, por eso cuando estuve embarazada no sabía que lo estaba, pensaba que era algo normal de las hormonas o que solamente estaba espantada o exagerando.

Tener un cuerpo es una responsabilidad muy grande porque siente muchas cosas que creo que la mente no siempre registra, o tal vez sea al revés, ya no lo se. Pues yo cuando empecé a notar que mi cuerpo era algo que los demás también veían fue cuando empecé a notar los cuerpos de los demás, no solamente los veía (porque no estoy loca, siempre he visto los cuerpos) sino que ahora los comparaba entre ellos y con el mío, el de niño, el de niña, el de muchacho y muchacha, sus espaldas, sus panzas, y por supuesto el de señores y viejitos, todos eran tan diferentes y claro, unos me gustaban más que otros.

Con ese observar y casi acosar otros cuerpos, empecé a descubrir que los de los hombres me gustaban y me atraían mucho, así que cada vez quise acercarme más y más a ellos, tocarlos, compararlos, sentirlos, analizarlos, me daban tanta curiosidad que no lo pensaba como algo malo, claro que era muy inocente en esos tiempos. Pasaron los años y me di cuenta que en la mayoría de los casos los hombres y las mujeres acariciaban los cuerpos y quise acariciar uno. Mi novio y yo éramos los dos muy curiosos y desconocíamos el cuerpo del sexo opuesto así, desnudo justo ahi frente a ti sin nada de ropa y toda la emoción y toda la sensación que recorre hasta por debajo de las uñas nos llevó hasta hacer lo que yo conocía como “el amor”.

Al final pues como los dos estábamos “chavos” nos embarazamos pero yo no lo sabía, pasó un mes antes de que nos atreviéramos a comprar una prueba de embarazo, obviamente yo tenía pavor de preguntarle a mi mamá o a algún familiar y que se dieran cuenta y todo lo que buscaba en Internet me daba más miedo. Al final pues por nuestra edad fuimos a abortar, no me dolió ni nada pero sí sentí feo que por mi ignorancia y mis descuidos me embaracé sin darme cuenta.

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