Al principio pensé que era un descontrol hormonal

No sabía que estaba embarazada, además de no querer estarlo todavía, llevaba tres años bajo tratamiento con anticonceptivos debido a un problema de salud en mis ovarios. Nadie en mi casa sabía que tenía pareja, tomaba las pastillas para regular mis periodos más no para prevenir el embarazo, pero sí las aprovechaba.

Por ese tiempo, hace ya 6 años, tenía un novio de los que ahora se conocen como “chacal” pues además de no querer estudiar, comenzaba a chalanear en un taller mecánico; mi familia lo conocía pues vivía en la misma colonia pero siempre hablaban muy mal de él y me pedían que no le hablara, que no hiciera amistad con él. Yo no entendía por qué pensaban tan mal de alguien a quien no conocían, nosotros éramos amigos, compañeros de juergas en las que buscábamos quitarnos el aliento alcohólico comiendo chocolate y, después, comenzamos a besarnos en la oscuridad hasta que perdimos los límites.

Después de un par de meses con ese ritmo de vida, comencé a fastidiarme. Entré a la universidad y me aburría mucho la conversación del amigo, así que dejé de frecuentarlo; al mismo tiempo mi regla volvió a retrasarse, lo que no se me hacía raro por el tratamiento que llevaba, hasta que un día me di cuenta de que todo lo que comía me hacía daño y vomitaba incontrolablemente, lo peor no fue eso, ronchas empezaron a llenar mi cuerpo y comencé a tener fiebre. Mi madre me llevó al médico, un ultrasonido reveló que estaba embarazada con un pequeño feto que llevaba muerto 3 días.

A pesar de lo conservadora que es mi familia, no me mataron. Me apoyaron emocional y económicamente para que retiraran de mi útero al pequeño ser sin vida que aún lo habitaba. La familia del amigo y él mismo fueron muy duros y agresivos con la situación, aportaron dinero para mi recuperación aunque no desaprovecharon ninguna oportunidad para hacer comentarios sarcásticos sobre mí.

Ahora que pasaron los años, ya terminé la carrera, he tenido la oportunidad de viajar, estudiar y conocer gente maravillosa. Hoy ya no duele tanto recordar un legrado de emergencia, aunque trato de no hablar sobre el tema jamás; el tipo que me embarazó dejó embarazadas a otras 3 un par de años después de mi, a ninguna la apoyó.

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