Tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo

El pasado mes de junio pasó todo, a principios de mes estaba esperando mi periodo que jamás llegó. Preocupada, fui a los 5 días de retraso por una prueba de embarazo de farmacia que salió positiva, hasta la fecha no sé cómo pude embarazarme si mi pareja y yo nos cuidábamos, incluso yo siempre tomé anticonceptivos hormonales para no embarazarme.

Mi primer pensamiento al ver la prueba en positivo fue “tengo 25 años, acabo de salir de la carrera, no tengo trabajo y quiero viajar por el mundo antes de casarme o tener hijos”. Me pasé una noche entera pensando y analizando lo que realmente quería hacer, así que yo sola tomé la decisión de interrumpir mi embarazo.

En cuanto estuve sola me di a la tarea de buscar por internet dónde comprar las pastillas, las conseguí y comencé el procedimiento por la noche pero aunque parecía que todo había salido bien no fue así y no sangré nada. Por la mañana fui a ver a una doctora, sin ganas de escucharme me dio unos óvulos porque creyó que se trataba de una infección, cuando le insinué que podía ser un aborto me regañó y casi me sacó de su consultorio.

Ya con un poco de arrepentimiento por lo que había hecho llamé a una amiga para contarle lo que me pasaba, ella me llevó con un amigo suyo que es doctor y me explicó que no había razón para sentirme culpable por lo sucedido pues sólo eran células lo que yo tenía en mi útero. Con el ultrasonido pudo ver que aún tenía restos de endometrio que no se habían limpiado con las pastillas y me indicó cómo volver a tomarlas y lo hice.

Hasta la fecha ni mi novio ni mi familia sabe lo que sucedió conmigo hace unos meses, no tengo por qué contarles ni buscar justificaciones sobre lo que hice, fue mi decisión y tengo derecho a decidir sobre mi propio cuerpo y mi futuro. Y la maternidad no está en mis planes.

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